La oscura ruta de los feminicidios

Whatsapp Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

Por Milton Olivo

El día era lluvioso, el cielo cubierto de un interminable manto grisáceos blancuzco. La lluvia no dejaba de caer.  Parado frente al balcón, ciertamente estaba, en el punto que hacen vértices el cielo y el mar.

De pronto, Germán Díaz, se dio vuelta y le dijo a al Fiallo, no entiendo cómo puedes pensar en hacerle violencia a una mujer.  Las mujeres te dan amor, o te dan la libertad. Que es otra forma de amor.   Pues cuando no quieren continuar contigo, cuando por alguna razón ya no te quieren, lo que te están dando es la libertad para que busque alguien con quien puedas ser feliz, alguien que te quiera. Qué más quiere!         Es que sin ella no puedo vivir. Respondió el Fiallo.

Veo que el problema está en ti. Tiene tan poca autoestima, que cree que no puedes encontrar a otra persona que te pueda amar. Peor, que eres incapaz de conquistar a alguien con quien ser feliz. O mucho peor, que eres un imbécil, que eres capaz de dañar a otro ser humano y perder tu vida o tu libertad, por incapacidad de buscar a quien amar.

El Fiallo estaba ofuscado. Pensaba en matar y morir. Su mente era como una roca con fisuras, por donde con dificultad penetraban las palabras de Germán Diaz.

Ahí que entra la trascendencia de Dios. Dijo Germán.  De sus mandamientos y principios. El amaos los unos a los otros. El no hacer a los demás, lo que en igual circunstancias, no te gustaría te hicieran a ti.  Y fue cuando dijo: La fuerza es la razón de las bestias! No conociste tu grande a esa persona? Te gustaría que lo que piensas hacerle, le hicieran a una de tus hermanas? No te das cuenta que el sentido de la vida, es vivir una larga vida en paz, con la bendición de Dios? Y que siempre hay un amor reservado para ti..?  Se trata de tener valor para vivir.

De tener el ánimo y el coraje de buscar, de persistir, de buscar y continuar. La vida es un don de Dios, que se te otorga en libre albedrio a ver que eres capaz de hacer con ella. Y se espera que tanta perfección es para que haga algo positivo, trascendente, propositivo con ella. No para dañar, ni plantas, ni animales, ni aves, y muchísimo menos a un ser humano. Bestia!!.

Al escuchar la palabra BESTIA!! Fiallo, levantó la vista, sus ojos se enrojecieron con furor. Germán pensó lo atacaría. Ambos se clavaron la vista. Fue un instante que se convirtió en una eternidad. De pronto, Fiallo bajo el rostro. Cubrió su cara con sus manos. Luego posó sus manos en su rodilla.

Tiene razón!! Dijo Fiallo, poniéndose de pie, y abrazándolo.

Share.

Sobre el Autor

117 Views

Los comentarios están cerrados.