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Álvaro Arvelo: El Genio de la Radio Dominicana»

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Diferencia entre proyecto de ley y anteproyecto de ley
Roberto Valenzuela
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Roberto Valenzuela

En esta solemnidad que nos embarga tras el fallecimiento del respetado periodista don Álvaro Arvelo (Alvarito), reproducimos este escrito (de mi autoría), originalmente publicado en 2016 por el periódico Acento, como un sentido homenaje en su memoria.

Siempre llegaba puntual, sin importar las inclemencias del tiempo, para ofrecer las noticias del día. «Y…y…y… amanecemos hoy con…», así iniciaba el resumen de actualidad.

 Para transitar de una noticia a otra, solía preguntar: «¿Qué más, qué  más?» Y con un tono enérgico y cautivador, advertía o daba notoriedad a temas apremiantes: «¡Cuidadito, compai gallo!» o «¡Llevártelo Cundo!»

Aunque no compartí el ejercicio periodístico con él durante mi llegada a El Caribe, sus anécdotas resonaban en cada rincón de la redacción. El periodista Abraham Montero relataba sus proezas como investigador agudo, siempre acompañado de su inseparable lápiz y libreta. Esto resultaba peculiar, dado que la mayoría de los reporteros preferimos utilizar grabadoras y bolígrafos.

Don Álvaro Arvelo Hijo, “Alvarito”, forjó una destacada trayectoria como periodista de prensa escrita. No obstante, fue a través del programa radial «El Gobierno de la Mañana» donde alcanzó su apogeo, gracias a su vasto conocimiento de cultura general y su estilo controvertido impregnado del sabor popular.

 Su dominio de la geopolítica, la historia local y su prodigiosa memoria, capaz de improvisar discusiones sobre cualquier personalidad dominicana o evento político internacional, lo destacaron de manera natural.

Con un verbo apasionado, se autodenominaba la «universidad del aire», la «enciclopedia humana», y «Álvaro Arvelo, tu amigo que nunca te ha engañado».

Estos calificativos eran parte de la genialidad comunicativa de este audaz orador, quien tenía la valentía o indiferencia de calificar a sus oyentes más inoportunos como «pelafustanes», «ignorantes», «envidiosos apandillados» o «partidas de mediocres».

Las generaciones más jóvenes lo recuerdan por su participación en el programa «El Gobierno de la Mañana» de la Z101 y su columna «Cápsula» en el periódico «El Nacional», pero su trayectoria en los medios de comunicación se remonta a antes de cumplir los 20 años.

Su influyente columna «Tema Deportivo» en el periódico «El Caribe» debutó en 1958, especializándose en comentarios y análisis deportivos. Durante muchos años, publicó la columna sabatina «Comentario de Cine», primero en «El Nacional» y luego en un suplemento de «El Caribe». Además, destacó como figura en el ajedrez, un juego-ciencia que amaba profundamente. Con tan solo 19 años, se convirtió en presidente de la Federación Dominicana de Ajedrez (FDA), siendo el más joven en alcanzar tal posición en el país.

En junio de 1972, a los 30 años, publicó su primer libro titulado «Anecdotario». Cinco años después, en 1977, lanzó su segundo libro, «100 Temas Deportivos». En 1968, junto a Félix Acosta Núñez, fundó el programa «TV Deportes» en Rahintel. En 1990, se unió al programa «El Gordo de la Semana», producido por Freddy Beras Goico, aportando su conocimiento en una sección ilustrativa sobre diversos temas.

Tras más de 20 años de colaboración con el diario «El Caribe», dejó su huella en 1977 para asumir el rol de editor deportivo en «Publicaciones Ahora».

Por sus méritos a lo largo de su extensa carrera, fue condecorado en 1979 por el presidente Joaquín Balaguer con la orden Duarte, Sánchez y Mella en grado de Caballero. En el año 2001, la sala capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional lo declaró Hijo Meritísimo de la Ciudad de Santo Domingo. En ese mismo año, recibió la condecoración de la orden Duarte, Sánchez y Mella con la Orden de Comendador de manos del expresidente Hipólito Mejía.

Utilizando un lenguaje llano y coloquial que arrancaba sonrisas, acuñó términos como «bololita». Poseía la capacidad de realizar análisis históricos brillantes, como los relacionados con la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, si se sentía ofendido, no vacilaba en expresar alguna mala palabra, irrepetible. Demostró solidaridad con sus colegas periodistas, siempre saliendo en defensa de aquellos que sufrían algún tipo de maltrato.

Podremos estar en acuerdo o desacuerdo con sus planteamientos, pero innegable es que su figura marcó un hito en la radio, dividiendo la historia en un antes y un después. El programa en el que participó durante aproximadamente 25 años se equiparó a los grandes espacios radiales latinoamericanos, como «La Tremenda Corte» (Tres Patines) o el programa radial dominical del revolucionario cubano Eduardo Chibás, «La Voz de las Antillas». Su legado perdurará en la memoria colectiva, recordándolo como un pilar fundamental en el periodismo y la cultura dominicana.

Fuente: parte de los datos de este artículo fueron obtenidos en OGM, Central de Datos; y de las palabras que pronunció el entonces presidente de Multimedios del Caribe, Félix García, durante un reconocimiento que este diario realizó al señor Arvelo.

JORGE MARTEY LA VÍCTIMA

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