Fósil retrasa 100 millones de años la comprensión de la evolución herbívora

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  • “Tendremos que rescribir los libros de Historia, llevando más atrás el periodo de la evolución de los animales herbívoros”, dijo el curador Spencer Lucas

Gordodon, declarado el fósil más antiguo de un reptil herbívoro y descubierto en Nuevo México (EE.UU.) en 2013, retrasa 100 millones de años la comprensión de la evolución herbívora, según acaba de determinar una investigación del Museo de Historia Natural de Nuevo México.

“Tendremos que rescribir los libros de Historia, llevando más atrás el periodo de la evolución de los animales herbívoros”, dijo en un comunicado de prensa Spencer Lucas, curador de Paleontología del Museo de Historia Natural y Ciencia de Nuevo México, y quien calificó el hallazgo de Gordodon, de unos 300 millones de años de antigüedad, como “uno de los descubrimientos más significativos”.

Aunque el esqueleto fosilizado de Gordodon está incompleto, los restos, descubiertos en 2013, mostraron que era un reptil con respaldo de vela que comía una dieta vegetal especializada, desconocida en reptiles de más de 200 millones de años.

La estructura avanzada del cráneo, las mandíbulas y los dientes del reptil fueron la clave para que Lucas y sus colaboradores determinaran que el fósil representaba un nuevo género y especie que rescribió la forma en que los paleontólogos entienden la historia temprana de reptiles herbívoros.

En noviembre de 2018, el fósil, que aunque no está completo sí estaba “exquisitamente” conservado, fue llevado al Museo de Historia Natural, donde se le investigó.

Lucas, junto con el investigador Matt Celeskey, identificaron el fósil como una nueva especie de herbívoros y, en cuanto a tamaño y peso, sería equivalente a lo que hoy en día es un perro labrador.

Otro aspecto significativo del descubrimiento es que se consideraba que los primeros herbívoros comían todo tipo de plantas, pero el reptil hallado en Nuevo México “también ingería semillas y fruta”, como en la actualidad lo hacen los borregos, venados y conejos, señala el investigador.

“Tenemos indicios de que Gordodon era más selectivo en lo que comía”, dijo Lucas en una entrevista con Efe en noviembre pasado.

Está previsto que Gordodon vuelva el próximo viernes al Museo de Historia del Espacio en Alamogordo, Nuevo México, después de pasar los últimos años en Albuquerque, en el propio estado.

Gordodon, que medía 1,5 metro (5 pies) de largo y pesaba unos 34 kilos (75 libras), fue descubierto en 2013 cerca de la población de Alamogordo por Ethan Schuth, durante un viaje con su clase de Geología de la Universidad de Oklahoma.

El grupo, encabezado por la profesora Lynn Soreghan, contactó a Lucas y al museo de Albuquerque, entidad que se responsabilizó en los años sucesivos de la extracción del fósil, tratamiento e investigación.

El nombre Gordodon proviene de la combinación de la palabra en español “gordo” y la palabra griega “odon” o diente, debido a sus largos y puntiagudos dientes en el extremo de sus quijadas.

Su nombre científico es “Gordodon kraineri”, en referencia al geólogo austríaco Karl Krainer, quien tiene más de 20 años de investigador en el suroeste de los Estados Unidos.

Fuente: EFE

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